“Aprendí a poner Límites”, soy libre de mi pasado, ¿Y Tú?

“Aprendí a poner límites”

Aprender a poner limites es una de las herramientas a veces más difíciles que tenemos que aprender, pero sin lugar a duda es muy importante para nosotros. Hacer saber a los demás hasta donde pueden llegar y hasta donde mejor no, es tarea necesaria siempre, establecer hasta donde  podemos permitir que los demás entren en nosotros.

Hacer que los demás sepan hasta donde pueden contar con nosotros o no, no quiere decir ser intocables o defenderse a toda cosa, sino hacer que los demás sepan que es lo que queremos o necesitamos, que claro está, nuestros gustos o creencias puede ser diferentes a los de los. No hay aquí que generalizar ni que saquen conclusiones, típica frase “es que yo pensé”, “es que yo crei”… nuestra forma de ser y expresarnos puede dar a equivocaciones, ya sabemos que cada cabeza es un mundo, por eso es mejor dejar las cosas claras desde un principio, y sino es desde un principio cualquier momento es bueno para hacerlo saber a los demás y poner un hasta aquí.

Poner límites es respetarse

Suele dar miedo poner los limites claros, ya que tenemos asimilado que si lo hacemos vamos a obtener rechazo de los demás. Sino lo hacemos el rechazo lo estaremos haciendo con nosotros mismos, también la forma de expresar los limites es muy importante, si se hace desde el cariño, el respeto y la humildad, no tiene por qué generar ningún acto desagradable.

Muchas veces nos cuesta decir No, y anteponemos las necesidades de los demás antes que las nuestras, y ahí pueden pasar dos cosas, la primera que te sientas culpable de decir No, con murmullos mentales típicos, “que mala persona soy”, “que egoísta estoy siento”…y la segunda que te sientas sometido y enfadado contigo mismo por ceder en un Si, con el murmullo correspondiente, “que hartura siempre igual”, “ya no puedo más”, “con las cosas que tengo que hacer”…

De una u otra forma te estas sintiendo mal, mejor ser sinceros ¿No?

A veces no importa ceder, el problema es que siempre estés cediendo por tu incapacidad de poner límites y decir No.

Ya sabes que a veces lo cogen como una costumbre y te etiquetan con “es que es tan bueno”, “siempre esta para todo” “llámalo que siempre está para ti”… y en realidad estas toda tu vida con esas etiquetas hasta que un día no puedes más y ya eres el malo, o estas raro, o ya has dejado de quererlo o un sin fin de pensamientos que cada cual se mete en su cabecita.

Poner limites no es estar por encima de los demás, pero tampoco por debajo.

Razones por las que hay que aprender a poner limites

  1. Te respetas a ti mismo y te haces respetar por los demás
  2. Te sube la autoestima
  3. Reafirmas tu identidad
  4. El que te quiere te quiere por lo que eres y no por lo que obtiene de ti.
  5. Pones orden para que todo fluya mejor
  6. Evitas conflictos.
  7. Te proteges sin necesidad de utilizar otras emociones para ello como la ira, agresión, enfado, victimismo…
  8. Te da seguridad
  9. Confianza
  10. Eres dueño de tu intimidad y decisiones
  11. Es decir, No cuando así lo sientes y decir Si cuando te apetezca.

 

Soy libre de mi pasado, ¿y tú?

Nuestro pasado determina la forma de comportarnos en nuestro presente.

El saber  poner límites es un aprendizaje, y como tal hemos tenido que aprenderlo en nuestro pasado, si no ha sido así o hemos aprendido lo contrario por las vivencias vividas, hay que buscar el momento o las situaciones en las que absorbimos la falta de respeto hacia nosotros mismos.

Ser libre del pasado quiere decir que los recuerdos ya no producen dolor, que  has hurgado en ellos y trasformados, es despedirte de ellos como si fueras a un entierro, lo lloras, lo extrañas, le haces un ritual de despedida y se acabó, como en todos los duelos pasas por la etapa de crisis, negación, enfado, tristeza o depresión, aceptación, para llegar por fin a la sanación llegando a la etapa del aprendizaje.  A partir de ahí tendrás recuerdos, pero sin que se active el dolor, ya que te habrás hecho más sabio, más fuerte y lo más importante con más resiliencia.

En definitiva, sacar el aprendizaje del pasado para activarlo en tu presente, reinventarse, cambiar de actitud, y potenciar la identidad que tienes ahora de ti.

Recuerda todo llega, todo pasa y todo cambia, tú ya no eres esa persona del pasado, ¿para que seguir manteniéndonos ahí?

El pasado no hay que borrarlo, ya que el pasado es el que te da identidad y memoria.

No hay errores hay experiencias.

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.

No importan las caídas, sino las veces que te has levantado.

Creer en ti, es la llave que abre todas las puertas, proyectos, relaciones, poder ayudar a otros…

¿Cómo poder sanar el pasado?

Para ello puedes hacer trabajo de introspección, meditación, sesiones de hipnosis…

Yo te ofrece mi ayuda, en Centro Especializado Berta Hurtado trabajamos con varias herramientas totalmente eficaces para sanar el pasado, como:

Curso y talleres de desarrollo interior, 11 puertas método MenCu. https://www.bertahurtado.com/cursos/curso-de-desarrollo-interior-a-traves-de-las-11-puertas-del-metodo-mencu/

Sesiones con Hipnosis, sesiones con medicina Quantica…

Estoy aquí para ayudarte

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